Capítulo 4 (Palabra: Secretos)

10/abril/1964

Empecé mi día desde muy temprano gracias a que los animales hacían mucho ruido todo era nuevo para mí, no me molesto no poder dormir me sentía como una niña de nuevo, no quería llamar la atención así que me limité a escuchar, sin hacer movimientos, sin levantarme y sin abrir mis ojos, tenía tantas ansias de ver a Aidan solo quería aprender a hablar, parecía algo muy importante para él y para mí era la mejor forma de salir de mi rutina.

Al llegar a las plantaciones, me fije que la mujer que me golpeo estaba cosechando junto a mi lo cual me estresó un poco, al final ella me agredió, nada impedía que lo hiciera de nuevo, mientras recogía trigo no dejaba de verla, estaba alerta solo por si acaso.

En un momento la perdí de vista, entre en pánico, la última vez que la había perdido de vista   fue algo malo, sentí su fuerte mano en mi hombro, mi cuerpo se paralizo, fueron 2 segundos que pasaron como 2 años en mi mente, cuando reaccioné voltee de un brinco, ella estaba con mirada tranquila y muy atenta, solo continuó:

(En lenguaje de señas)

-''¿Estás bien?''

Yo respondí:

-''Lo estoy, no había necesidad de golpearme''.

Ella solo agacho la mirada arrepentida y respondió:

-''En verdad lo siento y gracias por defenderme del joven, pero no es momento para esto escúchame tienes que entrar a la capilla principal, gánate la confianza del joven, ahí tienen a mi hijo hace muchos años el padre Odlainer entro conmigo a la capilla y…''

La mujer estalló en llanto sus manos se bloquearon no podía seguir dibujando señas, yo solo la abrace, al parecer no soy la única a la que el padre Odlainer ha enseñado a Orar.

-''Mírame, debes calmarte es peligroso que nos vean, ahora por favor vete seamos discretas''

La mujer seco sus lágrimas y se incorporó, tomó su saco y se marchó.

Por fin había acabado mis horas de recolectar, camine a verme con Aidan donde habíamos acordado y me emocioné al verlo de lejos, camine más rápido.

-''Hola, te estaba esperando''.

Las señas de Aidan tenían algo diferente a las de los demás, no era como que quisiese comunicarse, simplemente sus manos flotaban, era como ver una danza, su sonrisa tenue y sus ojos llenos de juventud me hacía olvidar por completo mi día y querer quedarme ahí con él, cuando regresé en mí, respondí:

-''Perdón tenía que quedarme un poco más, vine corriendo''

Aidan continuó:

-''Ven siéntate vamos a comenzar con algo simple''.



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