13/diciembre/1974

Había llegado la madrugada, tenía que ser rápida, Dios, mi adrenalina estaba en los cielos, estaba sudando, pero mi determinación era mayor que cualquier cosa, por mi pueblo.

Entrar no fue difícil, solo fue cuestión de forcejear la puerta, entre corriendo a la habitación de las cárceles, busque las llaves de las celdas que estaban detrás de la puerta y apagué la vida de todas estas pobres almas de Dios, apuñalándoles en el corazón, tuve problemas con uno porque en el momento en que entre, alzo su mirada me vio y me dijo:

-''Te agradezco por esto, de verdad llevo meses queriendo morir, mi salud está empeorando''.

Su mirada era demasiado triste, pensé en dejarlo vivo, parecía ser inteligente, sinceramente los otros estaban en un estado de ausencia que me hacía pensar que no eran conscientes de sí mismos.

Sali corriendo a buscar la habitación principal, no podía perder tiempo, entré en una habitación donde había mucha sangre y elementos extraños, había partes mutiladas por todos lados, salí corriendo de ahí, corría rápido hasta que por fin di con la habitación, abrí la puerta despacio y ahí estaba, tan tranquilo, no entiendo como alguien como él puede dormir.

Me acerque tenía el cuchillo en mi mano y me disponía a matarlo, mi corazón estaba a punto de salir por mi boca, todo lo que pase yo, lo que pasó mi comunidad, incestos, violaciones, humillaciones, todo por un régimen de un hombre loco, todo esto estaba a punto de acabar solo con clavar ese cuchillo en ese hombre.

Tomé el cuchillo con toda mi fuerza, en último momento sentí unas manos frías, era la de uno de los sacerdotes tomándome del brazo, en ese momento el mundo se me desmoronó, todo se había acabado.

El padre encendió su lampara, realmente no estaba dormido, me estaban esperando, al parecer alguien, alguna de las niñas nos delató, Dios me perdone, pero maldigo a esa persona, el padre Odlainer se levantó y tomó mi rostro, solo dijo:

-''Pudiste ser tan útil para el clan y solo decidiste ser un sacrificio, todo pasa por algo créeme y si decidiste corromper a mi hijo perfecto y ser sentenciada a las llamas, está bien, todos somos parte de algo más grande''

Fui sentenciada a morir quemada, el día de mi muerte es hoy 19 de diciembre, cuando el sol esté a punto de esconderse. Escribo esto en la libreta que era de Aidan.

Me querían sorda, pero logré escuchar los silenciosos gritos de ayuda.

Me querían muda, pero hablé y grité, no solo por mí, si no, por todas, cuyas voces han sido condenadas.

Me querían ignorante, pero aprendí y seguí mi camino, con miedo, pero no me rendí.

Finalmente, me quieren muerta, pero viviré en todas mis hermanas.

Tomado de la libreta entregada por una rehén sordomuda, del caso Odlainer Hunt acusado de violación e incesto.

El impactante caso quedó impune ya que, según las declaraciones en el momento de ser ejecutada la persona autodenominada como ''Olympe'', las rehenes tomaron justicia por mano propia,  asesinando así a Odlainer Hunt y a cuatro sacerdotes.

Huyeron del lugar alrededor de 50 mujeres y 30 niñas que fueron encontradas por un granjero en los límites de su propiedad. Dios se apiade de ellas y que el estado sea generoso y les de la ayuda correspondiente.

---Agente Greensky de la policía de Oslo---

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