(Intentaré pasar el lenguaje de señas al
escrito lo más literal que pueda conservando el contexto)
No recuerdo bien la mañana solo recuerdo lo
más importante: el padre Odlainer me llevo a su despacho, se le veía tan
tranquilo como siempre, su mirada cansada que transmitía esta paz que solo las
personas sabias tienen. Al llegar a su despacho, me hizo estas dos señas que
cambiarían mi vida, ''recolección'', ''alimento'' mi rostro brilló en ese
momento ya que, siempre quise hacerlo, antes de eso mis días eran monótonos,
solo consistían en mis clases de costura y de lenguaje (odiaba estas clases el
repetir señas, el mover las manos una y otra vez me agotaba mentalmente).
Recoger trigo me mantendría concentrada, físicamente cansada y así mis días serían
más cortos.
Cuando cumplías cierto tiempo viva te
asignaban una tarea en nuestro Clan, 231156 fue asignada a servir al padre
Odlainer antes de su desaparición.
El padre Odlainer al ver mi rostro iluminado hizo una sonrisa tenue y continuó:
-''¿Alguien te ha enseñado la siguiente seña?''. Juntó sus manos como al aplaudir, pero sin separarlas, quedé extrañada, nunca nadie había hecho esta seña tan extraña, en ese momento negué, a lo que el padre respondió:
-''Esta es la seña más importante de nuestro clan, la cual no todos pueden
recrear ya que necesitas pureza o una necesidad demasiado fuerte, no todos
tienen permitido hacerla en nuestro clan, pero hoy vamos a aprenderla, esta
seña sirve para comunicarte con Dios debes usarla con responsabilidad''. Se
levantó de su silla y me tomo de la mano me llevo a la capilla principal donde
las mujeres que son asignadas a una tarea entran, ahí me enseño como ''Orar'',
mientras estaba arrodillada en mi mente se dibujaban todas estas señas que solo
suplicaban por las mujeres de mi pueblo, pedía porque fueran felices e
imaginaba a todas haciendo lo que les gustaba sin ser asignadas como es costumbre
(no todas tenían suerte como yo).
Sentí la mano del padre Odlainer en mi hombro
al abrir mis ojos y voltear vi su mirada cálida, me hacía señales de que me
levantara, en este momento el aire de su rostro cambio radicalmente, sus manos
apretaron con fuerza mis brazos, sus ojos irradiaban ira, me arrojo a una silla
de madera y levanto mi falda, sus dedos recorrían todo lo que era físicamente
posible, me golpeo repetidas veces ya que, no dejaba de moverme y forcejear con
él, en ese momento estaba horrorizada, pero algo en mi me decía que no estaba
mal ya que, era el padre Odlainer. Todo fue muy confuso y lento, al terminar se
sentó cerca de mí y recuperando su semblante me hizo señas:
-''Créeme que esto es el primer paso para la
perfección, Dios me lo ha dicho''
Acomodé mi falda y me levanté, cada paso era más
difícil de dar que el anterior, pero salí corriendo de la capilla, al llegar a
la cabaña rompí en llanto, lloré de ira al no entender como ''Orar'' podía
doler tanto, mi falta de entendimiento me carcomía.

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